VACACIONES EN LUNAHUANA
Mientras descendíamos corriendo hacia el río Cañete, tratando de no tropezar para no caer, pues haría caer a las otras niñas, pensaba en que tonta fui al molestarme por que me dejaron sola con estas personas que cuidan los terrenos, ¡si, esto es lo mejor que me puede estar pasando!.
¡Cuidado! pero ya era tarde caí e hice caer a Tomasa, felizmente ya habíamos llegado al borde del río fue una bajada espectacular. Entre susto y risas nos levantamos.
¡Mary vamos a saltar sobre esas piedras hasta llegar a esa más grande sígueme! - propuso alegremente Tomasa.
¿Esas que están en el río? - pregunté tímidamente, miraba asustada el río, era caudaloso y torrentoso en realidad me daba miedo saltar sobre esas piedras y yo no sabía nadar.
¡Vamos, síguenos Mary es fácil, pisa las piedras que nosotros pisamos! - me dijo Raquel, mientras yo no sabía que hacer.
Tome valor y paso a paso me acerque a la orilla me saque los zapatos y di el primer salto y ¡LO LOGRE! ya estaba sobre la primera piedra y seguí saltando, ya las otras niñas estaban llegando a la piedra grande, finalmente llegue estuvimos un rato sentadas, echadas sintiendo el choque del agua contra las piedras, salpicando sobre nuestro cuerpo mojándonos, un ruido que para mi era muy agradable, luego a regresar, no había problema era fácil a saltar de nuevo.
Faltando solo dos piedras me resbale fue horrible sentir que la corriente te lleva, pero Tomasa estaba atenta y rápidamente me sujetó sacándome de las aguas tormentosas, un respiro y a subir hacía la casa, estaba golpeada, raspada herida levemente pero muy emocionada y contenta.
No comentamos nada en la casa, comida hecha en cocina de leña ¡que delicia!, almorzamos y luego descansamos jugando en la hamaca que estaba en el retiro de la casa, no extrañaba a nadie quería quedarme para siempre en este lugar maravilloso.
En la tarde cruzamos la carretera para ir al cerro, pero había que cruzar la acequia por un tronco puesto sobre ella, Dios mio aquí si que todo es una aventura, pues a cruzar se ha dicho, las niñas del lugar, lo hacían muy bien no usaban zapatos, creo que eso les facilitaba cruzar sobre el tronco, yo usaba zapatos y era mas difícil para mi, con un poco de temor logre cruzar por el tronco agarrándome de las ramas del árbol que estaba en la orilla , allí vi mucha gente recogiendo uvas, nosotras también recogimos unos cuantos racimos y Tomasa los coloco en una bolsa de tela, seguimos caminando pero el cerrro estaba lejos y parecía tan cerca, corrimos un poco y luego regresamos a casa; después supe que este terreno era de mi padre.
Cada día era un juego diferente era un aventura, en las noches si que me daba miedo, la oscuridad era absoluta no existía la luz, solo 1 lampara existía en la casa, alumbraba la cocina mientras comíamos y luego la llevamos afuera en el retiro de la casa, donde jugábamos un rato a las chapadas, la ronda, las escondidas, claro que me daba miedo esconderme, pues la oscuridad era total apenas te alejabas de la luz de la lampara, ademas los gritos de animales nocturnos del campo para mi era tenebroso. Pero las ganas de jugar y quedar bien con las otras niñas me hacía ocultar mi temor y aceptaba a jugar con ellas pero no me alejaba mucho.
Apenas aparecían los rayos del sol me despertaba, saltaba de la cama feliz y ya todos estaban levantados, limpiando, cocinando, cargando leña, limpiando el corral dándoles de comer a los animales, me gustaba ayudar en el corral, no se si ayudaba pues lo que hacia era correr tras los animales con el afán de cogerlos, en fin todo era movimiento en la casa, tenía que ser pues todo estaba limpio, el piso era tierra aplanada y siempre estaba barrido y regado, las sábanas eran blancas, el bacín era blanco limpio, se necesitaba en la noche pues el baño estaba fuera de la casa, y de noche no salíamos afuera.
Aprendí a subir a los árboles, me costo mucho pero lo logre, la bajada era otra cosa mucho más complicada para mi, en una oportunidad ya confiada mientras cortábamos nísperos caí, y me torcí el brazo, gritaba de dolor e inmediatamente trajeron al huesero y de un tirón puso el hueso en su sitio, grite mucho pero quede bien, mi brazo quedo sujeto con un paño a mi cuello. Igualmente seguí jugando y paseando por todas partes,¡que días tan bonitos que pase en Lunahuaná!.
A la llegada de mis primas me dieron tremenda reprimenda por el accidente, se acabo las salidas y los juegos en el campo, ya en la noche de nuevo en el Bus rumbo a Lima, a bajar para cruzar el puente a pie, pues el carro tenía que pasar sin pasajeros, luego de cruzar el puente a subir nuevamente al Bus, nuevamente en Lima, el aburrimiento, encerrada en la casa mirar la TV, jugar con mis juguetes sola, siempre sola.
Apenas aparecían los rayos del sol me despertaba, saltaba de la cama feliz y ya todos estaban levantados, limpiando, cocinando, cargando leña, limpiando el corral dándoles de comer a los animales, me gustaba ayudar en el corral, no se si ayudaba pues lo que hacia era correr tras los animales con el afán de cogerlos, en fin todo era movimiento en la casa, tenía que ser pues todo estaba limpio, el piso era tierra aplanada y siempre estaba barrido y regado, las sábanas eran blancas, el bacín era blanco limpio, se necesitaba en la noche pues el baño estaba fuera de la casa, y de noche no salíamos afuera.
Aprendí a subir a los árboles, me costo mucho pero lo logre, la bajada era otra cosa mucho más complicada para mi, en una oportunidad ya confiada mientras cortábamos nísperos caí, y me torcí el brazo, gritaba de dolor e inmediatamente trajeron al huesero y de un tirón puso el hueso en su sitio, grite mucho pero quede bien, mi brazo quedo sujeto con un paño a mi cuello. Igualmente seguí jugando y paseando por todas partes,¡que días tan bonitos que pase en Lunahuaná!.
A la llegada de mis primas me dieron tremenda reprimenda por el accidente, se acabo las salidas y los juegos en el campo, ya en la noche de nuevo en el Bus rumbo a Lima, a bajar para cruzar el puente a pie, pues el carro tenía que pasar sin pasajeros, luego de cruzar el puente a subir nuevamente al Bus, nuevamente en Lima, el aburrimiento, encerrada en la casa mirar la TV, jugar con mis juguetes sola, siempre sola.
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