miércoles, 20 de febrero de 2013


UN ROMANCE JUVENIL DE MI PADRE

La señora Teófila Gamarra, trato de comunicarse hace meses conmigo pues trataba de conseguir  el libro MEMORIAS  escrito por mi padre, ella reside en Puerto Rico, al llegar a Perú,  se comunicó con Graciela Reinoso mi prima, para contactarse conmigo y de ese modo nos comunicamos y le hice llegar el libro hasta el departamento de su hermana Irma Gamarra  donde está alojada, enterándome que con la señora Irma ahora de 92 años, viuda, mantuvieron una relación de juventud con mi padre.

La señora Teófila  me presentó a su hermana diciéndole – Ella es la hija de Guido tu novio de juventud, mira este es su libro MEMORIAS.

La señora Irma contestó – Encantada de conocerte Elsa, tu padre escribía muy bien,  nosotros sólo nos comunicábamos por cartas, unas hermosas cartas, hasta que mi madre las descubrió y las quemo todas. – Comento esto en voz alta delante de todos sus invitados, se encontraban hijos nietos y bisnietos despidiéndose de la señora Teófila que regresa a Puerto Rico en estos días.

Felizmente mis primas me contaron horas antes que mi papá y la señora Irma tuvieron  un breve romance, que fue tan solo un  beso pues la mamá  los descubrió, pero por lo que dice la propia señora no fue tan breve, si existió una comunicación epistolar, a todo esto la verdad no me sentí afectada pues mi padre ni conocía a nuestra madre.

Al ver un cuadro de los 11 hermanos Gamarra  de  hace algunos años, pregunté cuál de ellas era la señora Irma, al indicarme quien era,  tuve que reconocer que mi señor padre tenía muy buen gusto, pues mi mamá también era muy guapa, la señora aun ahora se mantiene muy guapa y  muy conservada para sus 92 años, realmente aparenta tener 80 años.

Lo cual lo exprese en voz alta  - “mi padre sí que tenía muy buen gusto señora, y realmente me siento agradecida por el interés de Uds. en leer el libro  MEMORIAS  escrito por él, desde donde esté, debe sentirse muy feliz”.

A lo cual la señora Teófila contestó – “Guido desde el cielo nos observa y escucha y tiene que estar muy feliz”. 
                
Todo este episodio me pareció muy interesante y sentí que debía contárselo a mis hermanos, las reacciones fueron desde “¿Por qué  le interesa a esa señora las Memorias de mi padre?”  hasta un  “El Tayito sí que le gustaba jovencitas y bonitas”, mi papá era mayor por 15 años de mi mamá, y a la señora Irma le llevaba 10 años.

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