Ana auxiliar de contabilidad, una
señora casada con dos hermosos niños, un esposo cariñoso, ambos jóvenes,
estábamos en los años sesenta, éramos las únicas mujeres en la
oficina, trabajábamos con cinco hombres y era lógico que existiera una
gran amistad entre nosotras, llegue a conocer a su esposo y a sus hijos, linda
familia pensaba, ella me veía como una niña y yo como a una hermana mayor,
almorzábamos, salíamos juntas, hasta que un día al dirigirme al
baño salía Anita de él, me
detuvo apartándome de la puerta no me dejo
entrar, abrazándome y buscándome
conversación pero visiblemente nerviosa al rato se fue, me causo
extrañeza su comportamiento pero no di importancia al incidente y lo olvide.
En ocasiones que Ana iba al baño
regresaba nerviosa y sonrojada, y casualmente nunca se encontraba el asistente
del contador, un joven guapo y de novio con una linda joven que
conocíamos por foto, además con fecha para casarse, hasta que un día los vi
salir del baño de mujeres, Anita se sinceró conmigo y me pidió que no diga nada
que se amaban demasiado pero era imposible esa relación, jovencita y romántica
me parecía una trama de novela, salíamos juntos, era la tercera para no
levantar sospechas, hasta fuimos a dar el visto bueno a la casa que habían comprado los futuros
novios, asistimos al matrimonio que fue de lo más romántico y bello, la novia
bellísima y muy enamorada.
Al regreso del novio de la luna
de miel, todo siguió igual con Anita; a mis cortos años no podía entender toda
esta situación que se terminó al poco tiempo con el cierre de la empresa y cada uno de nosotros
tomamos diferentes rumbos; con Anita solo nos encontramos una vez de casualidad
ya que nuestros horarios no coincidían, ella tenía un hijos más, un nuevo trabajo y era muy feliz según me dijo; del asistente
del contador ni hablamos.
Quizás por eso nunca controle a ningún enamorado, novio, ni marido pues no encontré
la razón para hacerlo pues si quieren igual te son infieles, ya que tú también
puedes ser infiel si quieres, en esa época no existían celulares pero si teléfono, a mis amigas y hermanas las escuchaba llamando a sus novios o esposos controlándolos
donde estaban, yo pensaba y pienso que lo que hay que tener es respeto, sinceridad y respeto por nuestra
persona y por la persona que amamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario