jueves, 21 de marzo de 2013

INFIDELIDAD


Ana auxiliar de contabilidad, una señora casada con dos hermosos niños, un esposo cariñoso, ambos jóvenes, estábamos en los años sesenta, éramos las únicas mujeres en la oficina, trabajábamos  con  cinco hombres y era lógico que existiera una gran amistad entre nosotras, llegue a conocer a su esposo y a sus hijos, linda familia pensaba, ella me veía como una niña y yo como a una hermana mayor, almorzábamos, salíamos juntas, hasta que un día al dirigirme al baño salía Anita de él,  me detuvo apartándome de la puerta  no me dejo entrar, abrazándome  y buscándome conversación pero visiblemente nerviosa al rato  se fue, me causo extrañeza su comportamiento pero no di importancia al incidente y lo olvide.

En ocasiones que Ana iba al baño regresaba nerviosa y sonrojada, y casualmente nunca se encontraba el asistente del contador, un joven guapo y de novio con una linda joven que conocíamos por foto, además con fecha para casarse, hasta que un día los vi salir del baño de mujeres, Anita se sinceró conmigo y me pidió que no diga nada que se amaban demasiado pero era imposible esa relación, jovencita y romántica me parecía una trama de novela, salíamos juntos, era la tercera para no levantar sospechas, hasta fuimos a dar el visto bueno a la casa que habían comprado los futuros novios, asistimos al matrimonio que fue de lo más romántico y bello, la novia bellísima y muy enamorada.

Al regreso del novio de la luna de miel, todo siguió igual con Anita; a mis cortos años no podía entender toda esta situación que se terminó al poco tiempo con el cierre de la empresa y cada uno de nosotros tomamos diferentes rumbos; con Anita solo nos encontramos una vez de casualidad ya que nuestros horarios no coincidían, ella  tenía un hijos más, un nuevo trabajo  y era muy feliz según me dijo; del asistente del contador ni hablamos.


Quizás por eso nunca controle a ningún  enamorado, novio, ni marido pues no encontré la razón para hacerlo pues si quieren igual te son infieles, ya que tú también puedes ser infiel si quieres, en esa época no existían celulares pero si teléfono, a mis amigas y hermanas las escuchaba llamando a sus novios o esposos controlándolos donde estaban, yo pensaba y pienso que lo que hay que tener es respeto, sinceridad y respeto por nuestra persona y por la persona que amamos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario